12987113_1334657443216716_6234862196001911072_n[1]La entrada al pueblo de Portomarín es, sin duda, una de las imágenes que quedan grabadas para siempre en la retina de los peregrinos del Camino de Santiago. A poco más de 22 kilómetros de Sarria y en pleno corazón de la ruta del Camino Francés, se levanta un pueblo que esconde un tesoro: su antigua ciudad sumergida en el río Miño.

Su puente de origen romano nos da la bienvenida y en el horizonte en línea recta contemplamos la postal perfecta que describe a la villa. Llueva o brille el sol, la imagen es inolvidable con el río Miño bajo nuestros pies dándonos paso y cobijando bajo sus aguas las ruinas de la antigua ciudad.

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La antigua ciudad de Portomarín

Tras la construcción del embalse de Belesar, en el año 1962, la villa se trasladó al lugar que ocupa en la actualidad dejando las calles, construcciones y edificaciones sumergidas en las aguas del Río Miño. Sólo al final del verano ya entrado el otoño, cuando se produce el descenso del caudal del Río, la antigua ciudad se deja contemplar ofreciendo una estampa que llama la atención de los que desconocen la historia.

Es muy conocida la historia del traslado de una de las construcciones seña de identidad del pueblo, laIglesia de San Nicolás, hoy situada en el centro del pueblo, presidiendo la plaza entorno a la que gira la vida de los vecinos de Portomarín.

Cada una de sus piezas fue numerada y trasladada hasta su actual emplazamiento manteniendo su misma estructura y peculiar construcción con aspecto de fortaleza. Se trata de una de las construcciones románicas más destacada no sólo de Lugo sino también de toda Galicia.