El Camino Francés sigue siendo perfectamente practicable y solamente tendremos que estar atentos a los partes meteorológicos y las informaciones que nos den los vecinos y en los albergues, por si fuera necesario tomar algún desvío en algún momento para evitar alguna cima peligrosa.

Sobre el Camino Francés, en caso de nevadas  hay algunos tramos algo más complicados en invierno. El primer problema lo podemos encontrar antes de Roncesvalles, en el collado de Bentartea. Los montes de León y la zona de Cebreiro – Alto del Poio también nos pueden resultar complicados.

En caso de no estar recomendado el paso por Cebreiro, existe una variante del Camino conocida como el Camino de Invierno. Ésta comienza en Ponferrada y lleva hasta Santiago por los valles del río Sil, pasando por las Médulas y la Ribeira Sacra. Esta variante es aún más solitaria que el Camino Francés y al igual que éste, está muy bien señalizado. Tiene una longitud de 250 kilómetros y puede ser muy interesante para aquellos peregrinos que ya conozcan el Camino Francés y busquen nuevas experiencias y sitios que conocer.